La historia de D9 Horti Shop

13 años haciendo
las cosas de otra manera.

D9 Hortishop nació de muchas preguntas, aprendizaje, errores, trabajo y las ganas de crear una tienda diferente. Lo que comenzó con una idea, un pequeño local en Vitacura y recursos muy limitados fue creciendo alrededor de una convicción: que las personas no solamente pudieran comprar, sino también preguntar, aprender y recibir orientación.

2013 Comenzó D9
+13 años De trayectoria
Vitacura Nuestra casa
01 · ANTES DE D9

Todo comenzó con preguntas.

Mucho antes de que existiera D9 Hortishop, su fundador, Pablo Tala, estaba interesado en aprender. Quería iniciar su propio cultivo y comenzó a recorrer distintas tiendas de Santiago buscando información, ayuda y asesoría.

Fue durante ese recorrido cuando empezó a darse cuenta de algo que, con el tiempo, terminaría siendo fundamental para el nacimiento de D9.

Muchas de las tiendas que existían en ese momento carecían de conocimiento técnico suficiente. En algunos lugares sí había personas que sabían mucho y podían ayudarte enormemente, pero dependía de tener la suerte de encontrarlas en el momento adecuado.

Incluso llegó un momento en que seguir preguntando podía sentirse incómodo.

“Entonces decidí que tenía que aprender por mi cuenta.” — Pablo Tala

Comenzó a estudiar, leer, comprar libros, investigar y experimentar. También a equivocarse, echar a perder cosas y aprender precisamente de esos errores.

02 · APRENDER EL RUBRO

De vendedor a querer algo propio.

Durante ese proceso, Pablo tuvo la oportunidad de trabajar en una tienda tipo growshop que recuerda con muchísimo cariño, porque fue una etapa muy importante de su aprendizaje.

Comenzó como vendedor. Con el tiempo pasó a ser jefe de vendedores, después jefe de tienda e incluso se le ofreció la posibilidad de hacerse cargo de la bodega de la empresa fuera de Santiago, en Viña del Mar.

Fue una experiencia tremendamente valiosa. Aprendió muchísimo.

“Pero dentro de mí había una inquietud que seguía creciendo: yo quería tener algo propio.— Pablo Tala

No quería pasar toda su vida trabajando para otras personas. Sentía que había adquirido experiencia, había estudiado bastante y ya tenía los conocimientos para responder muchas de aquellas preguntas que él mismo había tenido cuando recién comenzaba.

Mientras seguía trabajando, también visitaba otros locales similares. Le gustaba mirar, preguntar, aprender y entender cómo funcionaba el rubro.

Y nuevamente se encontraba con una realidad que le llamaba la atención: en muchos lugares el conocimiento de los vendedores era bajo y, en ocasiones, parecía que determinados productos se recomendaban simplemente por vender.

Se podía hacer algo diferente.

Se podía crear una tienda donde la persona no solamente llegara a comprar un producto, sino que también pudiera preguntar, aprender, recibir orientación y encontrar a alguien dispuesto a explicarle las cosas.

03 · LA OPORTUNIDAD

Un local en Los Cobres de Vitacura.

Entonces apareció la oportunidad.

El papá de Pablo y su pareja tenían un local arrendado en Los Cobres de Vitacura, donde funcionaba una tienda de ropa, y le preguntaron si le interesaría quedarse con ese espacio.

Su respuesta fue prácticamente inmediata.

“Sí, me interesaba.” — Pablo Tala

Ahí comenzó realmente la historia de D9.

Había ganas.

Había conocimiento.

Había un local.

Pero había un problema.

No había capital suficiente para comenzar.

04 · EL PUNTO DE NO RETORNO

Una Triumph se convirtió en el capital inicial de D9.

En ese momento Pablo tenía algo que para él era importante: una motocicleta inglesa marca Triumph.

Era su moto.

Y decidió venderla.

La vendió y el dinero que obtuvo lo invirtió completamente en el proyecto.

Esa moto terminó convirtiéndose, de alguna manera, en el capital inicial de D9 Horti Shop.

No era la forma en que había imaginado comenzar un negocio.

No había grandes inversionistas. No había un respaldo financiero importante. Tampoco una gran cantidad de dinero esperando en una cuenta bancaria.

Había una oportunidad, algo de capital proveniente de la venta de una moto y muchas ganas de hacer que el proyecto funcionara.

“Mi viejo, de cierta manera, me empujó al abismo. Y yo me lancé.” — Pablo Tala

Pero se lanzó con una idea: durante la caída iba a abrir las alas y aprender a volar.

Y así comenzó Delta 9 Horti Shop.

05 · EL NOMBRE

¿Por qué D9 Horti Shop?

El nombre también tiene su propia historia.

En aquella época comenzaba en Chile una verdadera explosión de tiendas relacionadas con el rubro.

Aparecían growshops por todas partes.

Distintos nombres y conceptos, pero casi todos terminaban utilizando la misma denominación.

“No queremos abrir otro growshop más.”

La intención era marcar una diferencia.

Ahí apareció el concepto de Delta 9, como referencia al Delta-9-tetrahidrocannabinol, conocido como THC.

Delta 9 sonaba bien.

Tenía identidad.

Sin embargo, al comenzar el proceso de registro de la marca, descubrieron que la palabra “Delta” ya tenía distintos registros comerciales en Chile y podía generar problemas para registrar el nombre.

La abogada que los asesoraba recomendó modificarlo.

Delta 9 se transformó en D9

Y así quedó.

Pero todavía faltaba la otra mitad del nombre.

¿Por qué Horti Shop y no Grow Shop?

La palabra Horti viene de horticultura.

La idea era construir una tienda que reuniera insumos, herramientas, productos y accesorios relacionados con el cultivo de plantas, especialmente pensando en una realidad que comenzaba a ser muy común en Santiago: personas cultivando en departamentos, terrazas pequeñas, patios y espacios reducidos.

El concepto de horticultura representaba mucho mejor lo que querían construir.

El arte de cultivar.

Así nació el nombre: D9 Horti Shop.

No Grow Shop.

Horti Shop.

Una diferencia que en ese momento parecía pequeña, pero que con los años terminó convirtiéndose en una parte importante de la identidad de D9.

06 · LOS PRIMEROS DÍAS

Un escritorio. Una silla. Algunos productos.

Hoy puede costar imaginar cómo comenzó físicamente D9.

La tienda prácticamente comenzó con nada.

Había un escritorio de vidrio.

Una silla.

Algunos productos encima de la mesa.

Y Pablo atendiendo.

01 Escritorio
01 Silla
Pocos Productos
Muchas Ganas

Todavía quedaba incluso ropa de la tienda anterior que el papá de Pablo y su pareja tenían que retirar.

Entonces entraban personas y se encontraban con una mezcla bastante extraña.

Parte tienda de ropa.

Parte proyecto de Horti Shop.

Un escritorio.

Una silla.

Un par de productos.

“Fue todo bastante improvisado. Bastante artesanal. Bastante ‘gitano’, como me gusta decirlo.” — Pablo Tala

Pero había muchas ganas.

07 · LA PRIMERA VITRINA

Construir con lo que había.

Poco a poco comenzó a tomar forma el espacio.

Se ponían repisas.

Se instalaban luces.

Se buscaban vitrinas.

Se ordenaban los productos.

Todo se iba construyendo con los recursos disponibles.

La primera vitrina de D9 tiene una historia especial.

Un tío, amigo de la familia, se ofreció a ayudar.

“Yo te puedo hacer una vitrina.”

Y la construyó utilizando materiales reciclados.

Vidrios reciclados.

Fierros reciclados.

Así apareció la primera vitrina de D9.

Un escritorio, una silla, algunos productos y una vitrina fabricada con materiales reciclados.

Nada más. Pero en ese momento era muchísimo.
08 · LA GENTE EMPEZÓ A ENTRAR

Y poco a poco comenzó a pasar algo.

La gente empezó a entrar.

Miraban.

Preguntaban.

“¿Qué es esto?”
“¿Qué están haciendo acá?”

Y desde D9 comenzaban a explicar.

La gente empezó a interesarse por el concepto.

Se comenzaron a incorporar sustratos, suelos y distintas alternativas para los usuarios.

Después llegaron nuevos productos.

Nuevas herramientas.

Nuevos accesorios.

Y poco a poco comenzó a aparecer una comunidad alrededor de la tienda.

La gente volvía.
Preguntaba.
Aprendía.
Recomendaba el lugar.

Y D9 comenzó lentamente a crecer.

09 · SE SUMA MARÍA JOSÉ

D9 comenzó a crecer también como equipo.

Aproximadamente un año después se sumó al proyecto María José, hermana de Pablo.

Su llegada tuvo mucho que ver con una necesidad muy práctica.

Pablo tenía que salir constantemente de la tienda.

Recorrer proveedores.

Buscar productos.

Descubrir nuevos accesorios.

Conseguir nuevas herramientas.

Buscar oportunidades.

Y alguien tenía que quedarse atendiendo.

Así comenzó María José.

Al principio se quedaba en la tienda cuando Pablo tenía que salir.

Poco a poco comenzó también a conocer los productos, entender las necesidades de los clientes y aprender cómo funcionaba este mundo.

D9 comenzaba a dejar de ser solamente una idea para convertirse en un proyecto que crecía junto a las personas que lo construían.
10 · EL PRIMER GRAN SALTO

“Diseñemos una tienda diferente.”

Con el paso del tiempo la tienda comenzó a hacerse más conocida.

Llegaban más personas.

Las ventas crecían.

Y por primera vez comenzaron a existir los recursos suficientes para pensar en algo que durante los primeros años parecía bastante lejano.

Remodelar completamente la tienda.

Pablo habló entonces con un gran amigo de su infancia que es arquitecto.

Le dijo algo bastante simple.

“Diseñemos una tienda diferente.— Pablo Tala

La idea era que cuando alguien entrara no sintiera que estaba entrando al típico growshop.

Querían romper con lo que las personas estaban acostumbradas a ver.

Una tienda ordenada.

Bien diseñada.

Profesional.

Y con una identidad propia.

El arquitecto comenzó a trabajar en el proyecto.

Diseñó los muebles.

Diseñó las vitrinas.

Diseñó la distribución.

Incluso el gran mueble principal que todavía existe en la tienda nació de esos primeros planos.

Más adelante encontraron quién pudiera llevar esos diseños a la realidad.

Los muebles se fabricaron.

Se instalaron.

El local fue remodelado.

Y entonces ocurrió algo muy especial.

Aquella tienda que había comenzado con una moto Triumph vendida, un escritorio de vidrio, una silla y una vitrina hecha con materiales reciclados…

por fin comenzaba a parecerse a la tienda que alguna vez habían imaginado.

Y esa fue solamente la primera gran transformación.

Porque todavía quedaba muchísima historia por escribir.

Así comenzó D9 Horti Shop

No nació de una gran inversión. Nació de una necesidad.

De querer aprender.

De querer hacer las cosas de otra manera.

De una motocicleta que se transformó en capital.

De un escritorio. De una silla. De una vitrina reciclada.

De una familia que ayudó.

De muchas horas de trabajo. De errores. De aprendizaje.

Y, sobre todo, de la convicción de que se podía construir un lugar donde las personas no solamente fueran a comprar, sino también a preguntar, aprender y encontrar orientación.

Trece años después, esa idea sigue siendo parte de lo que somos.

D9 Horti Shop.
Cultiva tu propia vida.